martes, 27 de diciembre de 2011

“Toco madera” para ser ebanista.

Roxanna López

Mi abuelita Rosa Estebana, todos los días al caer la tarde abre las grandes puertas de la casa señorial en Nandaime, saca una de sus butacas a la acera y se sienta a leer sus libros de oración para “agarrar aire” como dice ella. Desde que tengo uso de razón siempre conozco sus “abuelitas”, pero nunca le he preguntado quien le construyó esas mecedoras de madera oscura y asiento de mimbre “mas viejas que el tufo” de estar en mi casa.

Cuando me propusieron escribir sobre ebanistería, debo decirles que ignoraba el significado de la palabra, e inmediatamente la busque en google para no andar “en el aire”.

De todos los significados que encontré el mundo de las redes me pude dar cuenta que la palabra ebanistería aparece por primera vez en el siglo XVIII para diferenciarlo del término carpintería, ya que los artesanos ebanistas, además de las técnicas de carpintería, recurren a la marquetería, esta es un trabajo artesanal que consiste en formar dibujos con pequeños pedazos de madera, dandole color a cada pieza. A la misma vez recurren al chapeado, una técnica económica de trabajo de la madera que permite formar dibujos regulares de un mismo pedazo de madera. Estas técnicas son utilizadas mayormente para hacer muebles con decoraciones, y esculturas de madera.

La palabra ebanistería se deriva del término ébano, raíz probablemente egipcia. Es el trabajo de esta materia preciosa que dio el nombre al oficio encargado de obra "de carácter más decorativo que utilitario".

El inicio de la ebanistería, se dio cuando se observó que cada variedad de madera tenía una textura, color, fragancia y propiedades especiales, y según ellas se utilizaron en unas aplicaciones.

La fabricación de cualquier elemento hecha por madera se realiza en distintas etapas: elección del modelo y la madera, aserrado y soldadura, realización del ensamblaje, del decorado y el montaje.

El ebanista es, sobre todo, un artesano. La creatividad para tallar un tronco de madera tosco y sin forma y darle valor, requiere de tiempo y de esfuerzo, de medir cada centímetro de la madera y cada corte para lograr un trabajo limpio y perfecto.

Los escritorios de trabajo, sillas cómodas, las famosas mecedoras de las abuelitas y las mesas donde compartimos con familiares a diario, por darles un ejemplo, son muebles hechos por estos escultores de madera.

En Nicaragua el Centro de Capacitación Profesional Nicaragüense Alemán (CECNA) ofrece a todos los jóvenes que hallan aprobado su sexto grado de primaria la oportunidad de ser ebanista y aprender a desarrollarse en el mundo de la madera. Este centro cuenta con profesores especializados que les enseñan desde las herramientas básicas para de la ebanistería hasta aprender a usar maquinarias pesadas para cortar madera.

“El CECNA brinda horarios de estudios matutino, vespertino y sabatino. El costo de la matrícula para el periodo 2012 que inicia en la primera semana de enero, tiene un valor de sesenta córdobas y la mensualidad es de cien córdobas. Los cursos en la semana son de 500 horas y los sabatinos de 200 horas” expresa Reina Hernández, encargada de la Unidad de atención a los participantes de dicho centro de estudios.

Conocer sobre este arte permite valorar el trabajo de las cositas más sencillas trabajadas con la madera, como las butacas de mi abuelita y el camastro de madera negra de más de 40 años que me heredo mi madre cuando tenía once años, después de que ella lo recibió a sus 15 primaveras. Seria genial poder hacer los muebles de mi casa y poder decir “si, yo lo hice, soy ebanista” ¿Quién quita que el año que viene quiera ser ebanista y empiece una nueva carrera como artesana? La oportunidad para estudiar lo desconocido se limita a las ganas de aprender algo nuevo en la vida.

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