jueves, 29 de diciembre de 2011

El FMI y los pobres

Geleano con esta reflexión nos muestra una ventanita para darnos cuenta, por que hay tanta pobreza en el mundo.



martes, 27 de diciembre de 2011

Un año en una imagen

Por  Eduardo Salles.

“Toco madera” para ser ebanista.

Roxanna López

Mi abuelita Rosa Estebana, todos los días al caer la tarde abre las grandes puertas de la casa señorial en Nandaime, saca una de sus butacas a la acera y se sienta a leer sus libros de oración para “agarrar aire” como dice ella. Desde que tengo uso de razón siempre conozco sus “abuelitas”, pero nunca le he preguntado quien le construyó esas mecedoras de madera oscura y asiento de mimbre “mas viejas que el tufo” de estar en mi casa.

Cuando me propusieron escribir sobre ebanistería, debo decirles que ignoraba el significado de la palabra, e inmediatamente la busque en google para no andar “en el aire”.

De todos los significados que encontré el mundo de las redes me pude dar cuenta que la palabra ebanistería aparece por primera vez en el siglo XVIII para diferenciarlo del término carpintería, ya que los artesanos ebanistas, además de las técnicas de carpintería, recurren a la marquetería, esta es un trabajo artesanal que consiste en formar dibujos con pequeños pedazos de madera, dandole color a cada pieza. A la misma vez recurren al chapeado, una técnica económica de trabajo de la madera que permite formar dibujos regulares de un mismo pedazo de madera. Estas técnicas son utilizadas mayormente para hacer muebles con decoraciones, y esculturas de madera.

La palabra ebanistería se deriva del término ébano, raíz probablemente egipcia. Es el trabajo de esta materia preciosa que dio el nombre al oficio encargado de obra "de carácter más decorativo que utilitario".

El inicio de la ebanistería, se dio cuando se observó que cada variedad de madera tenía una textura, color, fragancia y propiedades especiales, y según ellas se utilizaron en unas aplicaciones.

La fabricación de cualquier elemento hecha por madera se realiza en distintas etapas: elección del modelo y la madera, aserrado y soldadura, realización del ensamblaje, del decorado y el montaje.

El ebanista es, sobre todo, un artesano. La creatividad para tallar un tronco de madera tosco y sin forma y darle valor, requiere de tiempo y de esfuerzo, de medir cada centímetro de la madera y cada corte para lograr un trabajo limpio y perfecto.

Los escritorios de trabajo, sillas cómodas, las famosas mecedoras de las abuelitas y las mesas donde compartimos con familiares a diario, por darles un ejemplo, son muebles hechos por estos escultores de madera.

En Nicaragua el Centro de Capacitación Profesional Nicaragüense Alemán (CECNA) ofrece a todos los jóvenes que hallan aprobado su sexto grado de primaria la oportunidad de ser ebanista y aprender a desarrollarse en el mundo de la madera. Este centro cuenta con profesores especializados que les enseñan desde las herramientas básicas para de la ebanistería hasta aprender a usar maquinarias pesadas para cortar madera.

“El CECNA brinda horarios de estudios matutino, vespertino y sabatino. El costo de la matrícula para el periodo 2012 que inicia en la primera semana de enero, tiene un valor de sesenta córdobas y la mensualidad es de cien córdobas. Los cursos en la semana son de 500 horas y los sabatinos de 200 horas” expresa Reina Hernández, encargada de la Unidad de atención a los participantes de dicho centro de estudios.

Conocer sobre este arte permite valorar el trabajo de las cositas más sencillas trabajadas con la madera, como las butacas de mi abuelita y el camastro de madera negra de más de 40 años que me heredo mi madre cuando tenía once años, después de que ella lo recibió a sus 15 primaveras. Seria genial poder hacer los muebles de mi casa y poder decir “si, yo lo hice, soy ebanista” ¿Quién quita que el año que viene quiera ser ebanista y empiece una nueva carrera como artesana? La oportunidad para estudiar lo desconocido se limita a las ganas de aprender algo nuevo en la vida.

OLEEEEEE que bonito ese zapato!

Por Roxana López


Comprar un par de zapatos y escoger el más  te guste en una tienda,  lleva tiempo y muchas horas de prueba. Encontrar el calzado perfecto, nos hace sentir cómodos en el recorrido diario de la vida, pero ¿Alguna vez te preguntaste cuanto trabajo le llevó realizar tus zapatos ideales a su creador o cual es proceso que requiere, llevar los zapatos ideales a tus pies?

En el  barrio San Carlos de Granada,  se encuentra el taller de zapatería de Javier Urbina,  un hombre de piel tostada por el sol y grandes entradas que lo hacen aparentar  más de 33 años. Este granadino de piel morena, desde los quince años aprendió  a fabricar zapatillas para hombre. En un taller artesanal,  ubicado por su casa realizó el primer calzado de muchos que más tarde lo llevaron a  tener su propia línea de zapatillas Olé, nombre  que eligió después de aliarse con una cooperativa europea que le ayudaría a realizar su sueño.

Llegar a ser un microempresario no fue fácil. Al comienzo solo se trabajaba por temporada pero hace tres años este joven decidió expandir su negocio con la ayuda de tres de sus hermanos.  El comienzo fue difícil. Iniciaron a producir zapatos por pedidos, fabricaban cien pares de zapatos para varones en una semana, tenían que trabajar con el tiempo contado.  Los hermanos Urbina se tenían que coordinar para terminar a tiempo los pedidos.

“Al principio cargaba con un maletín llevando muestras del cuero con el que trabajábamos, hablando ventas por ventas. Iba a los mercados de Jinotepe, de Masaya, Managua, Matagalpa, Jinotega, Estelí, todo el país. Por eso es que me ves quemado” enuncia con orgullo este marroquinero de Granada.

Javier se encargó de enseñarles a sus hermanos a trabajar con calidad para lograr su objetivo: lograr compradores fijos. Este arranque motivó a Javier a producir más y plantearse nuevas metas. Decidió buscar  capital para expandir más su negocio. Se documentó e informó, sobre distintas cooperativas y logró pactar con una asociación europea. Esta se encargaría de inyectar el capital que le hacía falta para comprar maquinaria especializada,  para acelerar el proceso de su trabajo y crear una marca que lo representará. Con el capital en mano, el marroquinero solo debía pasar la prueba de fuego. Insertar su sello al mercado.

“La marca es un arma de doble filo, pero gracias a Dios, el proyecto funcionó, y  se hizo de la mejor calidad posible” expresa Javier mientras corta un pedazo de cuero que servirá de adorno en la suela de uno de los zapatos.

Ahora su taller emplea a trece trabajadores que el ayudan a maximizar el proceso de la fabricación de los zapatos.  Javier ya no solo fabrica zapatillas para varones , sino que también hace calzado para niños y una línea deportiva para hombres que acaba de empezar a circular. “La fabricación de zapatos de mujer,  todavía está en proceso, estamos planeando como lanzarla al mercado todavía” recalca este empresario.

La venta de los productos ya no se hace puerta a puerta, este marroquinero cuenta con un tropa de distribuidores que le compran el calzado de su propio capital, para distribuirlo e todo el país.


Entrar al taller de este marroquinero impresiona a cualquiera. Los trabajadores concentrados en lo que hacen, denotan el esfuerzo que lleva fabricar un zapato. Los ruidos de las máquinas de coser y los martillazos son la música de todos los días de estos aprendices.  Desde el corte del cuero, hasta el acabo fino y el brillo que le dan unas jóvenes al final a los zapatos, logran colocar la marca en competencia en el mercado.

“Ya yo no trabajo, solo cuando se necesita mi ayuda, o cuando no vienen los trabajadores por que están enfermos o es día feriado, ahora solo me tocar comprar y vender el cuero” argumenta con una marcada sonrisa en el rostro este emprendedor.

Hoy en día se producen entre 600 y 800 pares a la semana de zapatos, y los precios varían según el estilo del zapato. La zapatilla de hombres cuesta entre 400 y 450 por docena, mientras que la de los niños se maneja entre unos 250 y 300 córdobas. A la asociación europea le corresponde un 10% de las ganancias de la venta de los zapatos, convirtiendo a Javier en el dueño de su negocio.

¿Cómo se fabrica una zapatilla Olé?

Javier indica que lo primero  que se debe hacer en es seleccionar el cuero que se va a necesitar para confeccionar el zapato. En su caso, la piel con la que trabaja en traída de Guatemala. Una vez comprado el cuero, empieza el proceso de alistado, que es el de transformar el cuero, basándose  en un corte y un diseño predeterminado.

Una vez cortado se empieza a armar,  se unen los cortes del molde y se coloca la suela.  Después pasa al área de plantilla, y  revisan que zapato no tenga fallas para poder ser empacado.

Parece un proceso sencillo, pero lleva de mucho esfuerzo. Para lograr producir la meta de la semana se necesita de la ayuda de cinco máquinas de costura, dos armatostes hidráulicas  para pegar las suelas de los zapatos, una pegadora de suela y un troquete que se utiliza para cortar los moldes de los zapatos.

No hay que olvidar que para fabricar estos finos zapatos, el marroquinero necesita de su mano de obra humana.  Pedro  Cantón, es alistador del taller de calzado Olé. Este trabajo consiste en pegar como un rompecabezas los moldes que le dan forma al zapato. “Tengo dos años de trabajar con el maestro. Me llevo bien en todo el sentido de la palabra con el (Javier)” indica este joven  alistador de veinte y nueve años.

Por otro lado el marroquinero tiene como ayuda fundamental para realizar un buen trabajo el de sus hermanos pero principalmente el de su hermana menor Yoconda Urbina, quien desde el inicio se ha encargado de la administración del dinero del taller. “El trabajo más grande que tengo, es tratar que haya comunicación, si un trabajo dice que el corte está mal, se busca la solución al problema” expresa esta joven emprendedora encargada de mantener la administración y el orden en el taller de su hermano.

En cuento a las ganancias Javier constata que “siempre hay temporadas, pero las peores son entre abril y julio,” Ahorita está comenzando la temporada alta, mis trabajadores ganan mejor. El salario de sus ayudantes se basa en la producción que saquen en la semana.  Su sueldo oscila entre 800 a 2000 córdobas semanas cuando están en temporada alta.

Para llegar a ser un buen emprendedor  Javier aconseja  que “siempre hay que hacer las cosas bien, si no sabes cuál es tu objetivo, no vas a saber lo que querés, por eso siempre hay que luchar y luchar”

Como este marroquinero muchos pueden llegar a cumplir sus metas. Para ser un emprendedor  vale la pena tener sueños e  ideas que se apoyen en argumentos. Más de alguna ayuda  vamos a encontrar cuando logremos apoderarnos de nuestra propia inspiración.



El secreto está en ser uno mismo

Roxanna López


Sencilla. Esta es la primera impresión que sentí al conocer a  Yessica Bravo, quien a sus treinta y dos años es gerente general de Mercon Coffee Group en Nicaragua.  Después de haber recorrido el mundo y ascendido profesionalmente en sus antiguos trabajos, esta joven sigue siendo la misma persona motivada a ser “la mejor en lo que hace” desde su puesto de trabajo.

Nació en los años ochenta. Como la mayoría de los nicaragüenses no tenia entrada a la tienda diplomática, ni tenía familiares con dinero, ni era hija de diputado. “Mi primera bicicleta los tuve a los once años” recuerda con una sonrisa en su rostro.

Sus años de colegiala los vivió en el Colegio la Anunciación. En esos tiempos el centro educativo era de señoritas. Se graduó de ese instituto a los quince años  en el año 1995. Siempre fue buena alumna y dedicada en sus clases, dedicación que llevó obtener una beca en la Universidad de Ingenieria (UNI), donde decidió profesionalizarse como ingeniera en sistemas.

Desde su oficina Yessica me cuenta que sus años de universitaria no fueron fáciles. Una quinceañera en la universidad no era la estudiante más popular en sus tiempos y sufrió el rechazo de sus compañeros desde el comienzo. “Era la más chiquita del grupo y además de eso era bien participativa en clases y a mis compañeros no les gustaba eso” rememora.

El interés por ser una más del grupo la llevó a cambiar un poco su forma de ser y su vestuario. Dejo el maquillaje a un lado y optó por una mochila, tenis y camisas holgadas de su padre.  “si yo tengo algo, es que soy adaptable, por eso es que estoy donde estoy ahora” menciona con orgullo esta joven gerente.

Siendo una estudiante mas, Yessica podía reunirse con sus compañeros a hacer trabajo y  divertirse en su tiempo libre.  “Recuerdo que cuando me daban la beca, me iba con mis compañeros a los besitos de coco, un bar que quedaba en frente de la universidad” recuerda  con nostalgia.

Sus años universitarios los define como un tiempo de mucho aprendizaje profesional y personal. Terminar la universidad le costó muchos sacrificios. El último semestre de su carrera le toco recibir el titulo de madre. Yessica me cuenta que los últimos meses no fueron muy fáciles, pues no dejó de ir a sus clases estando embarazada. Después del parto solo perdió tres semanas de clases y se reintegró a sus estudios. “Yo había escuchado muchas historias sobre muchachas que dejaban la universidad por que salían embarazadas, yo no quería ser una más. No quería eso para mi” enuncia con determinación esta joven madre.

 Por esta razón Yessica obtuvo su título dos años después. “Mi monografía fue mi segundo parto, dure nueve meses terminándola pero la hice” enuncia con orgullo.
En el año dos mil uno después de terminar sus clases, consiguió su primer de trabajo como auditor de sistemas junior en la empresa auditora Pricesmart House Cooper donde laboro un año y medio. Esta joven tuvo que nivelar su trabajo con la maternidad y su monografía. Los sacrificios que hacía y los esfuerzos no fueron en vano. La llamaron de Texaco y le dijeron que necesitaban un auditor externo disponible. No sabía mucho sobre el nuevo trabajo, pero se aventó a ir.
Le hicieron una propuesta de trabajo  que le permitía tener libre los fines de semana, y seguro médico familiar. Con eso se sentía satisfecha. En la Texaco estuvo tres meses de prueba, pero su trabajo le dejo las puertas abiertas por si quería regresar. Estuvo casi cuatro años en esa industria gasolinera. Empezó como auditora en Nicaragua y con el tiempo le tocó la auditoria corporativa de Costa Rica.

En la conversación Yessica me cuenta que el tercer año le tocó trabajar con la Chevrolet de parte de la Texaco, dándole la oportunidad de reunirse con otros colegas en el Salvado. En dicho país se encontró con un auditor que le pidió su curriculum, y al darse cuenta que hablaba francés además de ingles, la contrató “Para ser estas auditorías me toco viajar a las islas del Caribe francés, como Barbados, República Dominicana, Puerto Rico,  Colombia, Venezuela, Panamá y otro resto de paises. Paso haciendo esto por dos años.

Para  el 2005 estaba aburrida de tanto viajar, y no quería pasar más tiempo lejos de su hijo. “No quería ver que él tuviera veinte años y no me diera cuenta como había crecido” relata. Esto la hizo buscar nuevos trabajos. En chevron salió un puesto nuevo como coordinador de programación estratégica para informática y aplicó, a los días le dijeron el puesto era suyo.

Su nuevo puesto requería que se fuera a entrenar a Colombia. Luego le dieron el manejo del area del Caribe y le tocó manejar el presupuesto de alrededor  de treinta y tres países.  Ahi estuvo por dos años.  En el 2007 Chevron salió de Nicaragua, y le toca trabajar toda la área de informática para cerrar.

Tenia compañeros en diferentes países y le tocaba hacer reuniones en línea y no le resultaba. Asi que la llevaron a Houston junto con su hijo por dos años. Su puesto nuevo eran ventas, uniones y adquisiciones del área de informática.

Cuando Chevron salió de Nicaragua, a ella le tocaba regresar o quedarse.  En el trabajo le ofrecieron sacar la  Green Card  o sacar una nomina internacional que le daba la oportunidad de no tener un país de origen y viajar donde quisiera. A pesar de tener buenas ofertas, decidió regresar a Nicaragua a sabiendas que esto sería  un bajón para su carrera profesional.

Regresó a principios del dos mil diez, con ahorros para un año y  empezó a buscar trabajo todos los días, hasta que logró una entrevista con Mercon Cofee , una industria internacional proveedora de café.
Le tocó hacer una entrevista con el dueño de la compañía en el crucero. “En esa entrevista sentí que ese trabajo era mio” expresa con seguridad. Actualmente  tiene nueve meses de trabajar, cambio totalmente de ambiente. “Ahora tengo que saber todas las calidades del café y celebrar el año cafetalero que corre del primero de octubre al treinta de septiembre” indica con una cálida sonrisa la joven gerente.

Al preguntarle qué es lo que más le gusta hacer en su tiempo libre. Yessica me contesta con un cierto brillo de gozo en sus ojos que le encanta bailar. Esta gerente además de ser muy buena en la informática es una excelente bailarina de salón. Cuando estuvo por Houston, tomó clases de baile y participo en muchos concursos de baile por diversión. “Puedo bailar desde tango hasta rumba, lo que sea, me encanta bailar”Yo me miro en el programa dancing  whit the star bailando con las estrellas” expresa esta soñadora capaz de cumplir sus metas.

Sus expectativas
Después de haber dedicado su juventud al trabajo, lo que más desea Yessica es formar una familia. Casarse y tener más hijos. Profesionalmente aspira llegar a la Dirección de la empresa en un futuro, meta que logrará cumplir con esfuerzo .En la actualidad estudia una maestría en economía y finanzas, que le servirá para cumplir sus objetivos laborales en el futuro. Yessica invita a la juventud a no tener miedo, a creer en uno mismo y a ser atrevidos, aunque van a ver lugares y situaciones donde los que hay que comportarse según te lo pidan, solo hay que recordar que vivir es haber cambiado muchas veces sin dejar de ser uno mismo.

Sus Favoritos
Personaje:      Gioconda Belli , Madonna, Maria Ramirez, Dora Maria Tellez
Película:          Ferris bueller's day off  
Libro:             Sofia de los Presagios
Programa TV: Big Bang Theory
Música:           Rock Alternativo
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